GameChangers 2025: Las criptomonedas se abren paso en el inframundo criminal
02/01/2026 | Hace una década, los grupos criminales de América Latina comenzaron a experimentar con las criptomonedas, pero en 2025, decidieron incorporarlas por completo. | Insightcrime.org, GLOBAL
Desde un robo bancario sin precedentes hasta técnicas de lavado de dinero casi imposibles de rastrear, el uso de monedas virtuales fue habitual durante este año. Y mientras la cantidad de cocaína traficada a nivel mundial ascendía cada vez más, las organizaciones criminales rígidas fueron reemplazadas por redes modulares y flexibles que invierten en innovación y tecnología. En este nuevo inframundo criminal, el uso de las criptomonedas seguirá creciendo.
La propia naturaleza de las criptomonedas las hace atractivas para las transacciones ilegales de gran escala, para las cuales el dinero en efectivo ha sido históricamente el método preferido debido a su dificultad de rastrear. Las criptomonedas no pesan ni ocupan espacio físico, resolviendo dos grandes problemas de los movimientos de grandes sumas en efectivo. Los pagos se pueden hacer sin estar presente físicamente, una gran ventaja en industrias criminales como el narcotráfico, que genera miles de millones de dólares al enviar cocaína andina a todos los rincones del mundo.
Aunque las monedas más populares, como el bitcoin, registran cada transacción en una suerte de libro contable público denominado cadena de bloques, o blockchain, la identidad de quienes realizan esas transacciones es anónima. Algunos países, como Brasil y Chile, han intentado tomar medidas al incorporar las criptomonedas a sus sistemas bancarios e implementar leyes de Conozca a su Cliente (KYC, por sus siglas en inglés), que exigen a las instituciones verificar quién está detrás de una cuenta antes de que puedan comerciar con criptomonedas. Sin embargo, muchos países de la región siguen rezagados en este aspecto, y las regulaciones existentes a menudo pueden ser eludidas por manos criminales creativas.
Robar un banco desde la habitación
El mayor robo conocido a una institución financiera brasileña tuvo lugar en julio de 2025, cuando ciberdelincuentes robaron US$150 millones (R$ 800 millones) sin necesidad de poner un pie en el banco. Explotando una vulnerabilidad en Pix, el sistema de pagos electrónicos de Brasil, el grupo drenó los fondos y luego los convirtió en criptomonedas para no dejar rastros. Los ladrones operaron a nivel internacional, pues sospechosos han sido arrestados en Argentina, Portugal y España, además de 11 estados en Brasil. Sin embargo, los cabecillas del grupo aún se encuentran prófugos.
La red de ciberdelincuencia brasileña llamada "Grandoreiro", que apareció por primera vez en 2016, envió enlaces maliciosos a las víctimas que luego les permitieron robar sus credenciales e ingresar en sus cuentas bancarias. Tras varias detenciones en Argentina en 2025, las autoridades lograron reconstruir el modus operandi. El grupo utilizó cuentas locales para realizar transferencias bancarias normales antes de comprar y vender criptomonedas para no dejar pistas. La mayor parte de las criptomonedas fue finalmente transferida a un servidor en Brasil.
Casos como este muestran cómo la economía criminal digital de Brasil experimentó una expansión sin precedentes en 2025 con la aparición de bandas cibernéticas especializadas en el uso de malware para invadir y robar cuentas bancarias, o convertir fondos en criptomonedas para disfrazar los rastros de grandes robos digitales.
Aprovechando el anonimato proporcionado por la blockchain y la facilidad de las transacciones digitales, la transferencia de fondos a través de varias cuentas se ha convertido en un método criminal en auge.
Lo viejo se encuentra con lo nuevo
No queriendo ser superados por los nuevos actores cibernéticos, los traficantes de América Latina adoptaron las criptomonedas para lavar el dinero del narcotráfico a través de sus redes. Aunque todavía ocultan las ganancias del tráfico de drogas y armas a través de empresas fantasma, aumentaron la opacidad del proceso con técnicas como los mezcladores de criptomonedas, servicios que combinan divisas virtuales en una piscina común para ocultar su origen al ir del comprador al receptor.
Los principales grupos criminales de Brasil, así como bandas cibernéticas especializadas como Grandoreiro, también han adoptado las criptomonedas. El Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital – PCC) y el Comando Vermelho (CV) comenzaron como pandillas carcelarias y ladrones de bancos. Pero, a lo largo de la última década, se adentraron en el tráfico de cocaína, aumentando sus ganancias y poder.
Aunque mantienen sus actividades tradicionales, ambas pandillas buscan constantemente nuevas formas de expandir su portafolio criminal. Y aunque son rivales, se alega que los grupos cooperaron el año pasado para lavar alrededor de US$1,1 mil millones (R$ 6 mil millones) utilizando el sistema bancario digital del PCC.
La tendencia de los grupos criminales tradicionales adoptando nuevas técnicas de lavado de dinero va más allá de Brasil. En México, las criptomonedas se han convertido en el método de pago preferido en la cadena de suministro de precursores químicos, especialmente en las transacciones de preprecursores del fentanilo. En mayo de 2025, las autoridades incautaron US$5,5 millones de una red relacionada con los carteles mexicanos que usaban criptomonedas para pagar a proveedores chinos.
Otros mercados criminales
Varios eventos en 2025 sugieren que el uso de criptomonedas se ha expandido más allá del narcotráfico.
En Chile, las autoridades desmantelaron una red vinculada al Tren de Aragua que ayudó a lavar más de US$13 millones a través de criptomonedas. La organización utilizó un sistema sofisticado que convertía fondos ilícitos en activos digitales y los transfería internacionalmente mediante corredores de criptomonedas para ocultar su origen. Los criminales pudieron esconder las ganancias de lo que la policía y los fiscales denominaron "impuestos criminales", derivados de extorsiones, microtráfico de drogas, explotación sexual, tráfico de migrantes y secuestros.
En Brasil, la Policía Federal desmanteló una red que utilizaba empresas fantasmas y socios fachada para importar productos electrónicos sin pagar impuestos, y luego los vendía a través de una plataforma de comercio electrónico. Las ganancias fueron lavadas a través de criptomonedas. La operación, que tuvo lugar en septiembre de 2025, descubrió que uno de los operadores lavó más de US$190 millones en poco más de un año a través de intercambios de criptomonedas.
Además de esto, una incautación de US$10 millones en criptomonedas realizada por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y vinculada al Cartel de Sinaloa en julio de 2025 mostró que las organizaciones criminales mexicanas tradicionales también están aprovechando los activos digitales en sus operaciones.
El crimen organizado está ganando la carrera de las criptomonedas
Algunos países de la región implementaron nuevas medidas para enfrentar el crimen cibernético, pero las fuerzas de seguridad tienen dificultades para mantenerse al ritmo de las organizaciones criminales en América Latina y el Caribe.
Los gobiernos se han apresurado a regular los pagos en línea al aumentar la implementación de leyes de KYC y trazabilidad, diseñadas para proteger a las instituciones financieras del lavado de dinero, la corrupción y el fraude.
En 2025, Brasil mejoró sus regulaciones en torno a la trazabilidad de los fondos manejados por las empresas de tecnología financiera. Los nuevos procedimientos exigían que los bancos digitales siguieran el mismo proceso que los bancos tradicionales y reportaran las transacciones sospechosas a las instituciones financieras del país.
Chile también ha invertido en su lucha contra el lavado de dinero. A partir de julio de 2025, las transacciones de bitcoin superiores a US$1.000 no podían realizarse de manera anónima, ya que las autoridades comenzaron a exigir que las plataformas de criptomonedas identificaran a los emisores y receptores de estas operaciones. Una nueva estructura fue establecida para hacer cumplir la norma, utilizando sistemas de grabación, alertas y verificación para controlar el movimiento de fondos. La iniciativa redujo el anonimato de las transacciones digitales, aumentando su trazabilidad y facilitando la identificación de operaciones sospechosas.
A pesar de los avances relevantes, la corrupción y la falta de capacidad investigativa especializada, así como recursos para la aplicación de la ley, han dificultado que muchos gobiernos logren controlar las criptomonedas ilegales. Frecuentemente, las criptomonedas son comerciadas a través de fronteras en segundos. Y el uso de mezcladores aumenta la dificultad para identificar el rastro y llegar al origen de los fondos.
A muchos gobiernos les cuesta detectar incluso el lavado de dinero tradicional y, a pesar de las capacitaciones especializadas para abordar el crimen cibernético, la velocidad con que evolucionan las criptomonedas deja rápidamente obsoletos los métodos para combatirlo.
El crimen organizado lleva la delantera de la carrera de las criptomonedas, y es probable que esto continúe en 2026, a menos que las fuerzas de seguridad puedan encontrar una manera de ponerse al día con el siempre cambiante panorama criminal digital.
FUENTE: Insightcrime.org, GLOBAL
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