Del fraude digital al lavado de dinero: el reto de identificar al verdadero cliente
02/11/2026 | Los controles contra el lavado de dinero deben comenzar mucho antes de la primera transacción, en el momento en que se abre una cuenta. | Forbescentroamerica.com, GLOBAL
Cuando una institución financiera no logra verificar de manera confiable quién intenta abrir una cuenta, puede facilitar el movimiento de fondos mediante identidades falsas o sintéticas que superan las verificaciones iniciales y adquieren una apariencia de legitimidad.
Las identidades sintéticas combinan información real y ficticia para construir perfiles que pueden utilizarse en la apertura de cuentas y otros servicios financieros. En algunos casos, estas cuentas terminan integradas en redes de cuentas mula, empleadas para recibir y transferir recursos ilícitos.
Esto exige que los controles de conocimiento del cliente (KYC) permitan detectar suplantaciones, sino también identidades aparentemente válidas que se utilizan para encubrir operaciones delictivas.
La inteligencia artificial está elevando el nivel de riesgo. En Jumio, hemos observado un aumento del 700% en los intentos de fraude mediante inyección de video, una técnica que reemplaza la señal de la cámara por contenido manipulado, incluidos videos generados con inteligencia artificial. Mientras tanto, las identidades sintéticas se encuentran entre las principales causas de pérdidas por fraude a nivel mundial, representan uno de cada cinco casos, según el Merchant Risk Council. A esto se suma que casi el 60% de las empresas a nivel global reportaron mayores pérdidas financieras por fraude entre 2024 y 2025, de acuerdo con Experian.
Guatemala ofrece un ejemplo de la urgencia de fortalecer las capacidades institucionales, según datos del Ministerio Público, en 2025 se registraron 14.800 denuncias por delitos cibernéticos y durante el primer semestre de 2026 la cifra llegó a 7.900. A esto se suma la entrada en vigor, el 17 de septiembre de 2026, del Decreto 15-2026, Ley Integral para la Prevención y Represión del Lavado de Dinero u Otros Activos y del Financiamiento del Terrorismo, que amplía las obligaciones de prevención y la gestión de riesgos para distintos sectores. Su implementación pone sobre la mesa el reto de traducir las exigencias normativas en controles efectivos, con tecnología y procedimientos adecuados para identificar a los clientes y detectar operaciones sospechosas.
Del fraude digital al lavado de dinero: el reto de identificar al verdadero cliente
La experiencia del usuario también influye en la efectividad de estos controles. El 88% de los consumidores digitales tiene menos probabilidades de volver a un sitio después de una mala experiencia, mientras que el 40% de los consumidores ha abandonado el proceso de onboarding de un banco minorista al solicitar un nuevo producto o servicio, según Deloitte.
La respuesta requiere combinar una verificación inicial robusta con controles proporcionales al riesgo durante toda la relación con el cliente. La revisión documental, la biometría facial y la prueba de vida deben complementarse con mecanismos capaces de identificar deepfakes y ataques de inyección. También es necesario reautenticar al usuario cuando cambian las condiciones de riesgo, por ejemplo, ante modificaciones de datos de contacto, dispositivos nuevos o transacciones inusuales, y mantener el monitoreo de las operaciones para detectar patrones que la validación inicial no puede revelar.
La colaboración y el análisis de patrones entre múltiples empresas pueden añadir otra capa de protección. Un identity graph (grafo de identidades) global con más de 75 millones de identidades, tanto legítimas como ilegítimas, nos ha permitido identificar relaciones y señales de riesgo. Estas capacidades deben integrarse con los controles internos y los procesos de debida diligencia de cada institución, sin reemplazar el monitoreo de transacciones.
Para las instituciones financieras de Guatemala y el resto de Centroamérica, será clave contar con controles que respondan a las nuevas modalidades de fraude y cumplan con las obligaciones de prevención del lavado de activos. La verificación de identidad debe formar parte de una estrategia integral de gestión del riesgo, y no tratarse como un mero trámite de cumplimiento. En la era de la IA, conocer al cliente es una tarea permanente, de la cual depende la integridad del sistema financiero.
Por Pilar Pereira
La autora es directora de Alianzas Estratégicas y Partnerships para Latinoamérica de Jumio.
FUENTE: Forbescentroamerica.com, GLOBAL
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