Legislación y Noticias Argentina, 9 de septiembre de 2026
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NUEVAS AMENAZAS

El uso de la inteligencia artificial para facilitar la trata de personas

Informe | La inteligencia artificial está siendo utilizada por redes de trata para automatizar el reclutamiento, superar barreras lingüísticas, generar perfiles y contenidos falsos y ampliar sus operaciones. La UNODC advierte que estas herramientas también pueden dificultar la detección, investigación y persecución del delito. | Redacción "Prevenciondelavado.com"


La inteligencia artificial (IA) se encuentra cada vez más integrada en la vida cotidiana y transforma las formas de trabajar, estudiar y comunicarse. Sin embargo, sus capacidades también están siendo aprovechadas por organizaciones criminales, entre ellas las dedicadas a la trata de personas, que pueden utilizar estas tecnologías para potenciar, expandir y ocultar sus actividades.

 

Nuevas herramientas para el reclutamiento

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los traficantes pueden recurrir a herramientas de IA de código abierto, como chatbots y agentes virtuales, para automatizar el reclutamiento de víctimas.

Estas herramientas permiten analizar la actividad desarrollada en redes sociales e identificar personas que atraviesan dificultades económicas u otras situaciones de vulnerabilidad. A partir de esa información, los delincuentes pueden dirigirles falsas ofertas de empleo u otras propuestas engañosas, haciendo que el proceso de captación sea más selectivo y sofisticado.

La IA también puede facilitar la comunicación con personas de distintos países y culturas mediante herramientas de traducción instantánea. A su vez, la inteligencia artificial generativa permite producir mensajes convincentes, perfiles falsos y contenidos audiovisuales, incluidos videos o grabaciones de voz mediante tecnología deepfake, lo que puede dificultar que las víctimas identifiquen el engaño.

La utilización de estas herramientas permite a los traficantes actuar de manera simultánea en diferentes lugares, incrementando la velocidad y escala de sus operaciones y reduciendo sus costos. Además, pueden emplearlas para explotar y controlar a las víctimas de manera remota, disminuyendo la necesidad de una presencia física en los lugares donde se desarrolla el delito.

 

Una tecnología que también puede ocultar las operaciones criminales

El uso de IA no se limita a la captación y explotación de las víctimas. También puede contribuir a otros aspectos de las actividades ilícitas, como la generación de guiones para estafas, la coordinación de operaciones, el movimiento de ganancias ilegales y su ocultamiento.

Estas capacidades representan un desafío adicional para las autoridades encargadas de detectar, investigar y llevar ante la justicia los casos de trata de personas.

Los delincuentes pueden utilizar herramientas tecnológicas para ocultar su identidad, monitorear posibles amenazas y detectar actividades de las fuerzas de seguridad. Entre otras posibilidades, los grupos criminales pueden incorporar sistemas de reconocimiento facial a redes de cámaras de circuito cerrado para controlar los movimientos de las fuerzas del orden o de otros actores.

La creciente sofisticación, accesibilidad y bajo costo de las herramientas de IA podría profundizar estos desafíos y dificultar aún más la identificación de los responsables y la desarticulación de las redes criminales.

 

La IA también puede contribuir a combatir la trata

La tecnología, sin embargo, no constituye únicamente un recurso para los delincuentes. La UNODC también destaca su potencial para fortalecer las respuestas frente a la trata de personas.

En materia de prevención, la IA puede contribuir a mejorar las campañas de sensibilización y permitir que lleguen de manera más efectiva a personas en situación de riesgo. También puede utilizarse para analizar grandes volúmenes de datos de transacciones financieras e identificar posibles actividades vinculadas con la trata.

Para las fuerzas del orden, estas herramientas pueden facilitar el procesamiento de grandes cantidades de información y fortalecer la cooperación transfronteriza. Asimismo, pueden contribuir a las investigaciones internacionales y a una respuesta más rápida frente a solicitudes de asistencia judicial mutua.

 

Desafíos legales e institucionales

El avance de la IA también plantea importantes desafíos para los países. Entre ellos se encuentran las posibles lagunas legales, las limitaciones de capacidad institucional y la necesidad de fortalecer la cooperación internacional.

Uno de los problemas señalados es la ausencia, en algunas jurisdicciones, de una responsabilidad legal específica frente al uso indebido de determinadas herramientas de inteligencia artificial. Cuando no está claramente establecido si la responsabilidad corresponde a los desarrolladores, a los proveedores de las plataformas o a los usuarios finales, las investigaciones y los procesos judiciales pueden concentrarse en quienes utilizan directamente la tecnología, mientras otros actores ubicados en niveles superiores de la estructura criminal pueden quedar fuera del alcance de la legislación.

A esto se suma que los organismos encargados de hacer cumplir la ley y las autoridades judiciales pueden no contar con la capacitación, experiencia técnica y recursos necesarios para incorporar eficazmente estas herramientas a sus investigaciones.

 

Supervisión humana y derechos fundamentales

Frente a estos desafíos, resulta fundamental fortalecer las capacidades de las instituciones de justicia penal y, al mismo tiempo, garantizar que la utilización de IA respete los derechos humanos.

La incorporación de estas tecnologías requiere una rigurosa diligencia debida para evitar que los sistemas reproduzcan prejuicios, discriminación u otros resultados perjudiciales. En este contexto, la supervisión humana continúa siendo esencial.

La toma de decisiones asistida por inteligencia artificial debe estar acompañada por salvaguardias adecuadas que permitan prevenir vulneraciones de derechos fundamentales y asegurar que el desarrollo tecnológico contribuya a fortalecer, y no a debilitar, las respuestas frente a la trata de personas.

El avance de la inteligencia artificial presenta así un escenario dual: mientras las redes criminales encuentran nuevas herramientas para ampliar y sofisticar sus operaciones, las autoridades también pueden aprovechar su capacidad para procesar información, detectar patrones y fortalecer la cooperación internacional. El desafío consiste en desarrollar capacidades institucionales y marcos adecuados que permitan aprovechar ese potencial sin perder de vista la protección de las personas y los derechos fundamentales.

Redacción "Prevenciondelavado.com"