Legislación y Noticias Argentina, 2 de septiembre de 2026
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INVESTIGACIÓN

FALCON: investigación internacional para comprender y anticipar el crimen organizado

Instituto de Gobernanza de Basilea | Tras tres años de trabajo con 24 socios de investigación de Europa, el proyecto FALCON aportó indicadores de riesgo, herramientas y recomendaciones para comprender cómo evolucionan las redes de corrupción y delincuencia organizada. | Redacción "Prevenciondelavado.com"


La corrupción y el crimen organizado no permanecen estáticos. A medida que se fortalecen los controles, las investigaciones y las políticas de prevención, las redes delictivas desarrollan nuevas estrategias para adaptarse, trasladar sus actividades y aprovechar las vulnerabilidades existentes.

Este fue uno de los principales aprendizajes del proyecto FALCON —"Fighting Large-scale Corruption and Organized Crime Networks"—, una iniciativa de investigación desarrollada durante tres años por el equipo de Prevención, Investigación e Innovación del Instituto de Basilea junto con otros 24 socios de investigación de toda Europa.

El consorcio reunió especialistas en ciencias sociales, investigación, desarrollo tecnológico y aplicación de la ley, con el objetivo de desarrollar indicadores de riesgo basados en datos y soluciones apoyadas en inteligencia artificial para fortalecer la prevención y el combate contra la corrupción y el crimen organizado.

A continuación, se detallan los principales ejes del proyecto presentado por el Instituto de Gobernanza de Basilea.

 

Comprender cómo evoluciona la corrupción

Una de las principales conclusiones del proyecto fue que la corrupción no puede ser analizada únicamente como un conjunto de conductas aisladas, como el soborno o la malversación. La investigación de FALCON mostró que estos fenómenos se desarrollan dentro de sistemas complejos, en los que interactúan actores, instituciones e incentivos que también evolucionan en función de los contextos políticos, económicos y sociales.

Cada nueva regulación, herramienta de detección o medida de control puede modificar el comportamiento de quienes buscan evadirla. Frente al fortalecimiento de las autoridades, los actores criminales pueden adaptar sus estrategias, trasladar sus actividades hacia otras jurisdicciones o desarrollar mecanismos para debilitar las reformas y las instituciones anticorrupción.

Por ello, el proyecto destaca la necesidad de comprender las dinámicas criminales subyacentes antes de diseñar intervenciones. Analizar a los actores involucrados, sus relaciones, intereses e incentivos permite identificar riesgos y desarrollar respuestas que puedan adaptarse a medida que cambia el contexto.

 

Inteligencia artificial: una herramienta, no un sustituto

La tecnología constituye otro de los ejes centrales de las conclusiones de FALCON. Los indicadores de riesgo, las herramientas de análisis de datos y los sistemas basados en inteligencia artificial pueden ayudar a detectar patrones que requieren una investigación más profunda.

Sin embargo, el proyecto advierte que estas herramientas deben utilizarse como insumos para el juicio de profesionales especializados y no como sustitutos de la evaluación humana.

Un resultado generado por un modelo puede señalar una actividad o comportamiento anómalo, pero no necesariamente explicar sus causas ni determinar cuál debería ser la respuesta adecuada. Por ello, los resultados tecnológicos deben contrastarse con conocimiento contextual y otras fuentes de evidencia.

El mismo criterio se aplica a la inteligencia artificial en términos generales: sus capacidades pueden contribuir a detectar patrones asociados con la corrupción, pero también pueden ser utilizadas para facilitar nuevas modalidades delictivas. Frente a este escenario, el criterio humano continúa siendo fundamental.

 

Mirar más allá de la lucha anticorrupción

Otra de las lecciones del proyecto es la necesidad de superar los límites tradicionales de la comunidad anticorrupción y analizar su relación con otros fenómenos criminales.

La investigación de FALCON evidenció que la corrupción y el crimen organizado están estrechamente conectados y que las intervenciones destinadas a abordar un problema pueden generar consecuencias inesperadas en otro.

Un ejemplo se encuentra en las investigaciones sobre la frontera entre Turquía y Bulgaria. Un mayor control fronterizo frente al tráfico ilícito puede generar incentivos para que los delincuentes recurran con mayor intensidad a la corrupción para evitar ser detectados. A su vez, una mayor presión contra la corrupción puede llevar a los traficantes a desarrollar estrategias más sofisticadas para trasladar mercancías ilícitas.

El análisis conjunto de estos fenómenos permite anticipar posibles desplazamientos de riesgos y diseñar intervenciones coordinadas entre quienes trabajan en corrupción, crimen organizado y seguridad.

 

Anticiparse a los nuevos riesgos

La cuarta lección está relacionada con la prospectiva estratégica. El proyecto FALCON reforzó la importancia de analizar de manera sistemática los factores que pueden modificar el escenario en el que se implementan las políticas anticorrupción.

Nuevas leyes, tecnologías, conflictos u otros cambios pueden generar oportunidades o amenazas para las estrategias de prevención. Identificar estos factores con anticipación permite evaluar sus posibles consecuencias y adaptar las intervenciones antes de que los nuevos riesgos se consoliden.

Este enfoque también contribuye a mejorar los mecanismos de seguimiento y evaluación, incorporando no solo el análisis de lo ocurrido, sino también la capacidad de anticipar escenarios futuros y ajustar las respuestas en función de ellos.

 

Redacción "Prevenciondelavado.com"