Evolución del lavado de activos en entornos digitales: Las nuevas 6 dinámicas del delito económico
Daniel Gerardo Perrotta | La digitalización de los servicios financieros, el crecimiento de los activos virtuales y la aparición de nuevos intermediarios han redefinido las estrategias utilizadas para ocultar fondos ilícitos. Un análisis de las seis tendencias que están transformando el lavado de activos a nivel global. | 08/06/2026
Introducción
El delito de lavado de activos ha experimentado una transformación estructural durante la última década, potenciada en la era pospandemia. La digitalización acelerada de los sistemas de pago, la proliferación de activos virtuales, la expansión de proveedores de servicios financieros no tradicionales y la disponibilidad de estructuras jurídicas de rápida constitución han configurado un entorno operativo que difiere sustancialmente del observado en etapas previas.
El nuevo escenario no resulta de una evolución incremental, sino una reconfiguración sistémica del delito económico. Las tipologías históricas persisten, pero se integran con infraestructuras tecnológicas que amplifican la velocidad, la opacidad y la capacidad transfronteriza de las organizaciones criminales.
Las nuevas dinámicas que definen los escenarios actuales del delito son:
1. Convergencia entre mecanismos analógicos y digitales
La literatura reciente señala que las tipologías tradicionales, ejemplo empresas de fachada, testaferros, pitufeo, manipulación documental, no han sido desplazadas, sino rearticuladas y potenciadas mediante el uso de infraestructuras digitales. Entre los mecanismos observados se destacan la utilización de cuentas digitales y PSPs como canales de estratificación, la fragmentación de pagos mediante wallets y la transferencia inmediata hacia exchanges offshore, todo esto sostenido en diversos proveedores tecnológicos que presentan estándares heterogéneos de cumplimiento.
2. Gatekeepers y estructuras jurídicas como facilitadores del delito
Gafilat destaca el rol de los denominados gatekeepers (abogados, contadores, escribanos, agentes inmobiliarios) como vehículos en esta etapa actual ya que su propia actividad facilita la constitución de sociedades sin actividad económica real, la manipulación de balances y documentación contable, el ocultamiento de beneficiarios finales mediante estructuras multilayer y el armado de holdings en jurisdicciones con baja transparencia corporativa.
La disponibilidad de vehículos societarios digitales y la reducción de costos de constitución permiten escalar la creación de estructuras opacas, incrementando la complejidad de la supervisión.
3. El Comercio Internacional como mecanismo dominante de transferencia transfronteriza de valor
El Comercio Internacional continúa siendo una de las tipologías más relevantes en América Latina. Las modalidades incluyen subfacturación y sobrefacturación sistemática, triangulación comercial, manipulación de calidad y cantidad de productos, documentación aduanera adulterada ahora potenciadas con la incorporación de activos virtuales como mecanismo auxiliar de pago.
4. Activos virtuales: desintermediación y fragmentación de la trazabilidad
Los activos virtuales introducen una capa adicional de opacidad al sistema financiero. Las organizaciones criminales emplean exchanges no regulados o con estándares laxos, mezcladores y chain hopping para fragmentar trazabilidad y tokens de baja liquidez para mover valor sin ruido.
La ausencia de estándares homogéneos de supervisión y la desalineación entre jurisdicciones generan un entorno con trazabilidad parcial y limitada capacidad de intervención estatal.
5. Redes multilayer y microtransacciones distribuidas
La digitalización masiva de pagos habilita esquemas de transacciones de bajo monto y de alta frecuencia, que combinan cuentas mulas reclutadas digitalmente, wallets temporales, PSPs con presencia multinacional y estructuras operativas de corta duración.
Cuando existen debilidades en onboarding, validación biométrica, monitoreo en tiempo real y controles sobre cuentas nuevas, el ecosistema se vuelve altamente vulnerable a operaciones de estratificación de bajo monto pero alto volumen.
6. La brecha tecnológica: asimetría entre delito y regulación
La velocidad de adopción tecnológica favorece estructuralmente al delito. Mientras los reguladores operan bajo marcos legales rígidos, procesos formales y limitaciones presupuestarias, las organizaciones criminales adoptan nuevas herramientas sin restricciones normativas ni auditorías. Esta asimetría genera una brecha temporal entre la aparición de nuevas tecnologías y su incorporación a los marcos regulatorios, brecha que es sistemáticamente explotada por los actores ilícitos.
Conclusión
El lavado de activos evoluciona hacia un modelo modular, distribuido y tecnológicamente intensivo, donde las tipologías tradicionales se combinan con infraestructuras digitales que multiplican la velocidad y la opacidad del delito.
El desafío central ya no es describir cómo se lava, sino diseñar sistemas regulatorios capaces de anticipar, detectar y desarticular estructuras que cambian más rápido que las normas.
La próxima década estará definida por la capacidad de los Estados y los supervisores para cerrar la brecha tecnológica frente a un delito que opera con agilidad, escala y adaptabilidad crecientes.
Daniel Gerardo Perrotta
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