Legislación y Noticias Panamá, 27 de octubre de 2021
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Grupos terroristas reclutan fanáticos a través de redes sociales y hay alerta en América Latina

09/09/2021 | Lo reveló en diálogo con Infobae, el asesor legal del Consejo de Seguridad de la ONU, Javier Martinez Sanchiz. La relación entre el terrorismo y el crimen organizado en Latinoamérica. | Infobae.com, GLOBAL


En la tarde de este jueves 9 de septiembre se llevará a cabo la tercera jornada del ciclo de conferencias "El Combate de la Financiación del Terrorismo en el Cono Sur" organizado por el Centro de Estudios sobre Seguridad Hemisférica, Terrorismo y Criminalidad Financiera (CESH) de la Universidad de Buenos Aires junto con la Fundación de Investigaciones en Inteligencia Financiera (FININT) y con el auspicio de Infobae.

La charla estará a cargo de Javier Martinez Sanchiz, asesor legal de la Dirección Ejecutiva del Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El experto disertará sobre "Las obligaciones emanadas del consejo de seguridad de la ONU en el combate global al terrorismo y su financiación", y en diálogo con Infobae adelantó algunos de los temas que abordará en su exposición.

- Si tuviera que destacar algunos puntos de su conferencia ¿Qué dos o tres tópicos quisiera subrayar?

- Estaba ahora precisamente haciendo un esquema de lo que voy a decir. Creo que es muy importante subrayar dos o tres cosas. La primera es que se cumplen 20 años del atentado del 11 de septiembre que, desde luego, supuso un cambio de paradigma por parte de la comunidad internacional en ese momento. Quince días después de ese atentado se aprobó por parte del Consejo de Seguridad la resolución 1373 que para mí, lo he utilizado muchas veces el término, es la "biblia" del contraterrorismo en el mundo. Es un poco irreverente el término pero creo que es suficientemente explícito y lo que en el fondo quiere decir es que ahí se recogen todas las medidas que los Estados deben poner en práctica para evitar que un ataque terrorista tenga lugar, y sobre todo, con el fin de llevar a los terroristas ante la Justicia por un lado y segundo que no exista un santuario para ellos en ningún país del mundo. Esa resolución tiene una serie de apartados y establece una serie de medidas que los Estados deben poner en práctica. Es una resolución aprobada por el capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas, por consiguiente es de obligado cumplimiento para todos los países miembros.

Ese es el primer punto que conviene subrayar, en estos días sobre todo. El lunes de la semana que viene hay una reunión abierta del Consejo para esa conmemoración y para explicar un poco cuál es la evolución de los países después de la aprobación de la resolución 1373. Y adicionalmente hubo una reunión de los grupos de trabajo donde participó precisamente el Dr. Marteau de la red global de cooperación con la Dirección Ejecutiva del Consejo de la que forma parte el CESH de la Universidad de Buenos Aires como único centro latinoamericano y que de alguna forma también presentaron cuál es un poco la situación de la amenaza desde la perspectiva de los "think tanks", esta reunión tuvo lugar el día 3. Es un poco lo que se hace en la conmemoración de este 20 aniversario de la resolución 1373. Creo que ese es un punto que quiero subrayar al principio para después ir desglosando un poco cuál es la evolución en la región y cuáles son los temas que más me preocupan. Cuando daba una charla o una conferencia siempre ponía una foto de las Torres Gemelas después de los ataques y preguntaba a los participantes ¿ustedes se acuerdan perfectamente qué estaban haciendo cuando se produjo el atentado? Y efectivamente casi todo el mundo se acordaba qué estaba haciendo. Sin embargo, nos damos cuenta que vivimos en una sociedad en la que 20 años después todos aquellos que tienen menos de 30 años no tienen ese recuerdo y han vivido de una forma completamente ajena al atentado del 11 de septiembre. Incluso con explicaciones de todo tipo por parte de institutos o de organizaciones más o menos interesadas en difundir otro tipo de explicaciones. Lo curioso de esto es que al final se produce un relativismo enorme en la sociedad. Entonces los atentados terroristas importan solamente cuando nos afectan. Consideramos que todo aquello con lo que no estamos relacionados directamente no tiene repercusión para nosotros y eso produce que exista un relativismo social ante el terrorismo que lo único que permite es que se baje la guardia por parte de los Estados que no lo consideran prioridad porque ven la amenaza como muy lejana. Ahí es donde nosotros tenemos que poner un poco de énfasis porque un atentado terrorista puede ocurrir en cualquier parte del mundo a cualquier persona. Baste recordar a los argentinos que murieron en Nueva York en el otoño de 2017. Siempre hay víctimas, y el tema de las víctimas, en el cual insisto muchísimo, es lo que nos hace seguir trabajando en estos temas. No tiene ningún sentido trabajar en temas de control del terrorismo sino para evitar que se produzcan nuevas víctimas y sobre todo, para recordar el testimonio de todas ellas.

- ¿Qué es lo que están haciendo para impedir ese relativismo social que menciona?

- Para evitar ese relativismo social que se produce, esa especie de "no nos importa nada hasta que realmente nos ocurre", hay un constante conservar la memoria precisamente de las víctimas. Que no nos cambien el relato. Aquí hay unas que son víctimas y otros que son verdugos, son terroristas. Se produce a veces una especie de movimiento social que trata de justificar a los unos sin respetar los mínimos derechos de los otros y todo eso también es importante que lo conservemos en mente cuando estamos hablando de estos temas.

Eso es un poco el escenario global, después voy a intentar explicar en la conferencia cuáles son los nuevos temas, las nuevas resoluciones, las nuevas obligaciones tanto en temas más generales como los de financiación, los vínculos entre criminalidad organizada y terrorismo, etc. Eso ya es un objeto de un desarrollo más pormenorizado.

- A 20 años del dictado de la resolución 1373 ¿qué desafíos hay por delante? ¿cómo evalúa la situación de la región en general y de la Argentina en particular?

- La verdad es que la región inquieta, sobre todo desde el punto de vista de que la percepción es muy baja en toda América Latina. En el Caribe hay algún país que por los vínculos que tiene con el mal llamado Ejército Islámico debería tener una cierta inquietud adicional. Quitando eso la percepción es muy baja. Sin embargo, América Latina reúne el 9,2 por ciento de la población mundial y tiene algo más del 50 por ciento del crimen violento independientemente de algunos países que han tenido el tema del terrorismo de carácter más doméstico, si se puede utilizar ese término o no, porque en el caso de Argentina con los atentados contra la embajada de Israel y de la AMIA se han dado casos de terrorismo internacional, llamados en su momento, pero a mí me gusta hablar de terrorismo en mayúscula sin hacer distinciones entre unos y otros. Vemos también los movimientos que se han producido en Colombia, en Paraguay, en Perú, etc., y vamos viendo que ha habido cierta actividad terrorista en el pasado. Por eso tiene una explicación muy complicada el justificar que la percepción sea muy baja del terrorismo porque sí se han producido casos en el pasado.

- ¿Qué puede contarnos sobre los movimientos de dinero en la región?

- Los movimientos de dinero -sobre todo en algunas zonas de Latinoamérica- y los vínculos entre delincuencia organizada y crimen organizado y algunos grupos que pudieran tener motivación terrorista inquietan enormemente. No debemos hablar de una zona particular pero siempre se ha puesto como ejemplo la Triple Frontera a pesar de lo mucho que se ha evolucionado sin embargo vemos que cuando se produjo el ataque a Prosegur en Ciudad del Este se creó una situación de descontrol completa que puso en jaque a la propia estructura de un país. Entonces nos vamos dando cuenta de que el tema de la financiación del terrorismo es un tema global, es decir, puede ocurrir en cualquier país del mundo, nadie está exento y hay organizaciones, sobre todo que operan en Latinoamérica que podrían en cualquier momento derivar fondos hacia esos grupos. Aparte de todo, como el terrorismo puede ser financiado por medios lícitos o ilícitos, en muchas ocasiones no se necesita ni siquiera que el dinero sea ilícito. Lo cierto es que inquieta esa facilidad con la que pueden moverse.

- ¿Cómo ha sido la actuación de las Unidades de Información Financiera en los países de Latinoamérica?

Hay que insistir en que se ha producido una evolución muy notable en las economías de la región, fundamentalmente en Sudamérica, con unidades de investigación o de inteligencia financiera que han hecho una muy buena labor poco a poco. Todavía queda mucho por hacer, pero sí se han logrado algunos resultados. Muy escasos, no se sabe muy bien si esto realmente es porque los casos de financiación son pocos o porque no son detectados con la celeridad o con la efectividad que deberían producirse.

- ¿Cómo están funcionando los controles fronterizos en Latinoamérica?

- Hay algo que me inquieta particularmente: en el año 2019 el Consejo con la resolución 2482 redactada por Perú hace hincapié en el vínculo entre el terrorismo y el crimen organizado transnacional y ahí se ponen de relevancia, por ejemplo, las investigaciones transfronterizas que no están muy desarrolladas en la región. También se habla de la intensificación necesaria de los controles fronterizos, el control sobre la posesión y almacenamiento de armas y explosivos, el tráfico de materiales y equipos militares, todo eso va en relación con esa permeabilidad de la criminalidad transfronteriza que permite que puedas comprar en algunos puntos comunes de las ciudades donde están estos mercados puedas adquirir cualquier tipo de armamento que puede ser utilizado por la delincuencia organizada o por una organización terrorista. Además de eso se produce la explotación, el tráfico ilícito de recursos naturales, metales y minerales preciosos como el oro, la plata, el cobre, los diamantes. Así como también madera, carbón vegetal, las especies de flora y fauna silvestre. Todo esto sirve para financiar a grupos armados y por ende a cualquier terrorista que en ese momento esté en contacto con ellos. De hecho en algún país los remanentes de algunos de estos grupos terroristas se siguen financiando a través de estas actividades. Todo eso tiene un muy difícil control porque todavía los países no han puesto en práctica medidas suficientemente eficientes para que esto se controle.

Algunos ejemplos son curiosos. El año pasado Haití fue situado como el país de mayor riesgo de lavado de activos y de financiación del terrorismo de toda América Latina con un índice de 8,15 sólo por debajo de Afganistán que tenía 8,16 y el segundo país en la región era Nicaragua. El menor riesgo lo presentaba Uruguay que tenía un índice de 3,94 que lo hacía estar en el puesto 121 de 144 países evaluados. Este índice lo hace el Instituto de Gobernanza de Basilea con 14 indicadores diferentes que incluyen la corrupción, los estándares financieros, el imperio de la ley, etc., intenta medir el riesgo de lavado en los distintos países basado en fuentes de acceso público como el GAFI, el Banco Mundial o el Foro Económico Mundial.

- ¿Cuáles son los retos más urgentes para el combate de la financiación del terrorismo en la región?

- Los primeros retos que surgen son los legales porque falta uniformidad en la tipificación de los actos terroristas y de financiación del terrorismo lo que hace que a veces sea difícil, incluso entre países de la misma región los procedimientos de asistencia mutua y de extradición. Otro problema es la definición del delito de terrorismo que en algunos casos es muy amplia. En Argentina es una agravante que se podría aplicar a cualquier delito y esa definición tan amplia inquieta también desde el punto de vista de los DD.HH. porque, no se da el caso, pero en un momento determinado un gobierno podría utilizarlo para reprimir a un sector de la población que simplemente manifestara su descontento. Son cosas que conviene siempre estudiar desde el punto de vista de los retos legales.

Luego la falta de criminalización que encontramos en algunos países de la región, del reclutamiento y del viaje para unirse a los grupos terroristas, la falta de especialización de jueces y fiscales en la utilización de las técnicas especiales de investigación en caso de terrorismo, los obstáculos legales para aceptar la prueba de inteligencia en el proceso penal. Este tema se ha hablado en Argentina hace algunos años. La falta de armonización de los delitos precedentes en algunas leyes de lavado y de financiación del terrorismo en algunos países. Con estos retos nos encontramos continuamente.

Otros retos son, por ejemplo, los de controles fronterizos. América Latina dispone de un número significativo de puntos de entrada. Sin embargo hay muchos problemas para el control en algunas zonas, las fronteras son muy permeables, y existe un gran número de fronteras vulnerables que afectan a América Central y también a América del Sur en buena medida.

La comunidad internacional está lanzando herramientas que de alguna manera pueden combatir el terrorismo. En el caso de Argentina, por ejemplo, se ha producido una evolución muy notable en el sistema de comunicaciones 24/7 de Interpol. Todo eso se está aplicando con bastante eficiencia. La información de pasajeros y de registros de pasajeros en algunos países funciona y en otros no. Hay una utilización limitada de los datos biométricos en fronteras que son una forma de reconocimiento importante. Es llamativa la inexistencia de equipos conjuntos de investigación transfronterizos, la falta de estrategias y de seguridad de gestión de fronteras y por último la falta de distribución de información. O sea, es una situación muy compleja.

- ¿Cuáles son los países que reclutan personas para grupos terroristas?

- La realidad es que no son países en el sentido estricto. Hay países que sirven para esto porque no tienen ninguna medida de control. El terrorista va donde la presión es menor. Cuando se los expulsó del territorio sirio e iraquí a los miembros del Ejército Islámico ¿dónde se fueron? Se esperaba mucho más retornados que los que se han producido. Se ha visto la implantación de algunos miembros del Ejército Islámico en el territorio de Afganistán donde ha sido más fácil que en otra región. El reclutamiento se puede hacer hasta una determinada fase de manera online, en redes sociales por ejemplo, pero el último acercamiento es siempre personal.

- ¿Eso está ocurriendo en este momento en Latinoamérica?

- Eso probablemente exista en la región. Hay páginas web donde estos grupos se hacen propaganda. Incluso se hacen en español con un objetivo: todos los países de Latinoamérica. Una cosa es que no tengan un gran eco dentro de las poblaciones pero esto nunca se sabe. No se necesita mucho.

Hay dos fenómenos, uno es el reclutamiento y dos, el que una persona una vez convencida decida cometer un atentado y que encuentre los mecanismos para hacerlo. Son por un lado la financiación, en algunos casos no se necesitan gran cosa. En el caso de Latinoamérica no es difícil conseguir dinero de fuentes no oficiales, es decir, hay mucho dinero circulando en efectivo que pasa de un país a otro, los controles son aún deficientes. Y la tercera cosa es comprar los materiales para el acto terrorista. Si tenemos esas tres patas, o sea, una actividad de reclutamiento más o menos efectiva, circulación de dinero no formalizada de organizaciones criminales y después pueden acceder a los medios, es decir, explosivos, armas, etc., con relativa facilidad, el cóctel es peligroso. Entre los países deben poner sensores que puedan evitar que se puedan cometer atentados. La inquietud surge inmediatamente cuando uno ve la situación global. Dicho esto, los actos afortunadamente no se han producido en los últimos años.

- ¿Cuál cree que es la señal más clara que se debe dar desde los organismos especializados?

- El mensaje más importante es que no se puede bajar la guardia, puede ocurrir un ataque terrorista en cualquier momento y en cualquier sitio. Es un tema inquietante. También es importante hablar del tema de que las víctimas no tengan ningún tipo de apoyo por parte de los países, es el caso de la Argentina y de muchos otros. El problema es que las víctimas quedan en algunos casos en completa indigencia porque no tienen ningún tipo de apoyo, porque el apoyo no va más allá de la solidaridad del Estado pero las familias quedan en absoluta ruina. Uno va intentando que los países legislen para que un atentado que se produzca en cualquier país del mundo que los países estén obligados a reconocer a las víctimas sea cual sea la nacionalidad porque se ha producido en ese país. Eso en España llevó algunos años pero funciona y funciona muy bien. En los atentados de Barcelona donde gran parte de las víctimas no eran españolas recibieron todas las compensaciones del Estado sin necesidad de ser españoles. Eso es una voluntad que deben tener los países y que se cumpla en todo el mundo. Ese es otro tema que es muy importante de subrayar porque de alguna forma nos hace humanos y nos hace ver que esto le puede ocurrir a cualquiera, en cualquier sitio y en cualquier momento. Es una de las razones por las que trabajamos esto. Aunque uno lo repita cien o mil veces nunca cala lo suficiente por ese relativismo social en el que vivimos, nunca ha habido tanta información a disposición del consumidor pero sin embargo no siempre la analizamos en profundidad.

- Ese relativismo que menciona que existe en Latinoamérica ¿tiene que ver con una postura amigable de algunos gobiernos populistas con Estados que fomentan acciones terroristas?

- Es una consecuencia. Si uno realmente no pone unas líneas rojas en determinadas situaciones lo único que alimenta son estos actos con gobiernos de cualquier calibre. Hay gobierno más populistas, menos populistas pero en cualquier caso si un gobierno no planta las líneas rojas que se las marca la comunidad internacional, si no respetan esas líneas rojas, con esos mensajes va mandando un mayor relativismo social hacia un tema como el del terrorismo en el que no se puede ser neutral, se tiene que ser absolutamente beligerante, estamos intentando salvar vidas humanas, y sobre todo no se puede justificar un atentado terrorista por ninguna causa en ninguna parte del mundo. No solamente eso, muchas veces hablamos de las causas de raíz del terrorismo pero ese es un término falaz. No hay causas del terrorismo, por ejemplo, la pobreza no es una causa del terrorismo. La pobreza es una situación en la que se puede alimentar que los grupos terroristas encuentren mayor facilidad para el reclutamiento. Por eso en el Consejo de Seguridad y en la Dirección Ejecutiva intentamos ser muy estrictos en no hablar de causas de raíz sino en unas causas que coadyuvan a que en un momento determinado se cree un campo abonado para el reclutamiento o lo que fuera del terrorismo. Cosas tan tontas como la semántica también alimentan ese relativismo social.

- ¿Cómo ve la situación global para los próximos años?

- Estuve hace dos años en Mozambique y empezaba a verse ya el deterioro de la zona de Cabo Delgado en la frontera con Tanzania, hace tres años estuve en Kabul y realmente en estos momentos estoy muy inquieto porque llevamos muchos años trabajando y parece que la evolución ha sido buena, la comunidad internacional se va dotando cada vez de mejores herramientas pero peligros hay. Vamos a ver qué pasa en los próximos años sobre todo en algunas regiones del mundo, esperemos que no ocurra nada en Latinoamérica.

FUENTE: Infobae.com, GLOBAL